Literatura actual

 

 

Jordi Coca, Sota la pols, Proa-Columna, Barcelona, 2000 (Premi Sant Jordi 2000), 223 páginas

 

Eduardo Mendoza, El tocador de señoras, Seix-Barral, Barcelona, 2001, 352 páginas

 

Fernando Fernán-Gómez, Capa y espada, Espasa, Madrid, 2001, 210 páginas

 

Vidiadhar Surajprasad Naipul, Una casa para el señor Biswas, Seix-Barral, Barcelona, 2001, 528 páginas

 

María Fasce, La felicidad de las mujeres, Destino, Barcelona, 2001, 192 páginas

 

 

 

 

 

 

 

Jordi Coca, Sota la pols, Proa-Columna, Barcelona, 2000 (Premi Sant Jordi 2000), 223 páginas

 

Jordi Coca fue el ganador de la 41 edición del premio Sant Jordi de Novela con Sota la pols (Bajo el polvo), una obra que el autor define como "profundamente autobiográfica" sobre la vida de un niño en la Barcelona de los años 40 y 50. Sin embargo, el autor advierte de que no son autobiográficos los hechos que narra y reconoce que "este intento de quitarme un poco más la máscara ha sido doloroso. Sacar los muertos del armario me ha costado una depresión". En la novela, el autor no pretende hacer un análisis político del franquismo o de la posguerra, porque "un niño difícilmente podría hacer una lectura histórica. En todo caso se constatan los efectos de esta situación". Con todo, es un personaje infantil quien lleva sobre sus hombros el peso de la trama en esta novela. Dicho protagonista vive una infancia dominada por la personalidad opresiva del padre y descubre su entorno social, escolar y, especialmente, la extraña personalidad de unos vecinos estrafalarios que le descubren el mundo de la literatura. Son estos personajes extraños, con connotaciones de Valle-Inclán, quienes descubren al niño que "hay un camino de progreso" frente a la oscuridad de su mundo familiar. La muerte, una constante en la obra de Coca, aparece "vista con terror" por parte del niño, en una novela narrada en primera persona y que, según advierte su autor, "no es un texto agradable, sino agrio, amargo y duro. Es un careo en el que se pasa cuentas con la figura del padre".

 

 

 

 

Eduardo Mendoza, El tocador de señoras, Seix-Barral, Barcelona, 2001, 352 páginas

El tocador de señoras es una divertida y gratificante novela "policíaca".Es una parodia de la novela negra americana, en clave de humor. Un desfile de personajes, modelos tipo de nuestra sociedad, con registros lingüísticos característicos de su rango social, laboral, político... Al protagonista, que ya conocíamos del Laberinto de las aceitunas o La cripta embrujada, lo encontramos fuera ya del manicomio, intentando situarse en la sociedad. Su hermana, la prostituta, se ha hecho "señora de negocios" y le ofrece a su hermano un negocio, la peluquería, con en el más puro lenguaje agresivo de vendedor americano. El destino lleva hasta su puerta a una bella mujer que le pide ayuda para recuperar unos papeles. A partir de ahí comienza la novela. Un cadáver no esperado, una persecución, un encuentro y alianza con un tiernísimo personaje, Magnolio, un inmigrante ruandés. Los políticos, la policía, el comisario flores, viejo conocido... Una galería de personajes sin desperdicio. Reconocidos unos, caricaturizados otros, en un conjunto armonioso y humorístico, a veces amargo.
El Tocador de señoras, con su salto de varios años en la vida del personaje y en la obra del autor, parece la despedida de una de las personalidades más frescas y corrosivas de la novelística de Mendoza.

Rafaela Bonet


 

 

 

Fernando Fernán-Gómez, Capa y espada, Espasa, Madrid, 2001, 210 páginas

 

Con esta nueva aventura, Fernando Fernán-Gómez (Lima, 1921) rompe los cánones de la novela, narrando la vida del conde de Villamediana. Una trama inquietante, rozando la narración policial, y una sólida ambientación en el Madrid del Diecisiete son los ejes de esta novela en la que el autor analiza uno de los secretos mejor guardados del Siglo de Oro español: el asesinato de Juan de Tassis, conde de Villamediana. En esta particular visión de Fernán-Gómez, se nos muestra, además de un osado conquistador, rival de Felipe IV y competidor en sátira punzante con el mismísimo don Francisco de Quevedo, un personaje disoluto que busca el placer allí dónde lo halle, no rechazando, pues, relaciones homosexuales. De tal modo, Fernán-Gómez, adscribiendo la tesis de Narciso Alonso Cortés –que, más tarde, sería refutada en un ademán de casticismo y masculinidad por Luis Rosales en su discurso de ingreso a la Academia– nos descubre a un conde de Villamediana bisexual, dando a entender que para él la homosexualidad era un placer añadido, una manera de divertirse como cualquier otra. Político intrigante, poeta y presunto amante de la reina Isabel de Borbón –hecho que le valió la rivalidad de Felipe IV y de toda la Corte–, Juan de Tassis fue forjándose a lo largo de su vida una sólida fama como provocador público, gracias a sus numerosos escándalos como don Juan temerario, galán y libertino. Arrancando en el regreso de nuestro seductor de su destierro en Nápoles, Fernán-Gómez ha creado con su Capa y espada una novela que se aleja del prototipo de novela histórica, y, casi, de la novela en general, pariendo una estructura descompuesta y no sucesiva que se desarrolla en un mismo tiempo. La ambientación resulta excelente ademán del amplio conocimiento de don Fernando sobre el Siglo de Oro, con una trama cuyo interés se incrementa página a página, capítulo a capítulo, y en la que brotan personajes de la talla del conde-duque de Olivares, don Luis de Góngora, Matías el Gato o el matón Felipe el Zurdo, entre muchos otros. En definitiva, una apurada visión de personaje tan importante de nuestro Siglo de Oro que fascinó ya a la edad de cinco años a don Fernando y que, tres cuartos de siglo después, ha dado vida con su magistral pluma.

Jordi Pardo Pastor

 

 

Vidiadhar Surajprasad Naipul, Una casa para el señor Biswas, Seix-Barral, Barcelona, 2001, 528 páginas.

 

V. S. Naipul posee una fama de reaccionario iracundo que da a tientas unos feroces golpes que caen al azar. Ha denunciado a Tony Blair como un pirata responsable de «una cultura plebeya»; tildó, recientemente, a E. M. Foster de homosexual desagradable que escribía «puras necedades», y que, junto a su fiel amigo Maynard Keynes, se extralimitaba con los vulnerables indios. Con todo, y pese a todo ello, Naipul ha recibido el Premio Nobel de Literatura, hecho que, a mi modo de ver, radica en un acierto muy oportuno de esta inabarcable selva editorial. Nacido en Trinidad y con nacionalidad británica, Naipul, de origen hindú, está considerado uno de los mayores escritores angloindios de este siglo, ya que representa mucho más que todos sus antecesores, representa mucho más que lo angloindio: sus novelas tienen por escenario Asia, África, El Caribe, Suramérica o Europa; con reflexiones sobre el colonialismo, el imperialismo cultural, la guerra, el desarraigo, los movimientos revolucionarios, la pobreza. Con Naipul, estamos frente a escritos autobiográficos que sirven como ejemplo de la dignidad intelectual moldeada contra viento y marea. Las novelas de Naipul se sustentan en su argumento, un argumento que algunos tachan de costumbrista (¿quizá lo correcto sería costumbrismo cosmopolita?), donde aparecen unos personajes, inventados o reales, que se encargan de apuntalar los hechos y sostener la estructura del libro. Esta es la historia de Mohun Biswas –el señor Biswas–. Desde su infancia, primeros trabajos, matrimonio, su carrera como periodista y posterior adquisición de una casa –su primera y única casa en propiedad, aunque en realidad hipotecada–, donde pasaría sus últimos días: "No dejó de sorprenderle la maravilla de estar en su propia casa, la audacia de semejante cosa: traspasar su propia puerta, impedirle la entrada a quien quisiera, cerrar sus puertas y ventanas todas las noches [...] Que él fuera responsable de tales cosas le pareció algo prodigioso". En definitiva, un bildungsroman antillano, un Nobel que se digiere más que aceptablemente.

 

Jordi Pardo Pastor

 

 

María Fasce, La felicidad de las mujeres, Destino, Barcelona, 2001, 192 páginas

 

María Fasce (Buenos Aires, 1969), licenciada en Letras, traductora de Modiano, Proust y Sheldon, entre otros, y colaboradora en los periódicos más importantes de su país, nos presenta aquí su nueva novela tras publicar diversos cuentos y relatos, El oficio de mentir, entrevistas a Abelardo Castillo (1977) y La felicidad de las mujeres (1999), esta última Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina. Mediante un estilo apurado, suave y cercano a la desesperación proustiana, Fasce nos narra la historia de unas mujeres que, siguiendo a Malraux, parecen tener como vocación la desdicha. Carolina que acaba de quedarse ciega y ha recuperado a un hombre al que ya no quiere; Luz que observa como su amante dobla los pantalones momentos antes de acostarse; María que actúa como complice silenciosa en un abordaje cometido en una fiesta de graduación de un colegio de monjas; Silvana que anhela secuestrar o ser secuestrada por un niño de cuatro años son las féminas que pueblan este La felicidad de las mujeres. En definitiva, la muletilla proporcionada por una turista que toma el sol en una playa de Cuba nos puede revelar un significado intrínseco: al amor, al igual que la Revolución no le pasa nada, sólo se concreta. Lean y vean. ¿Feminismo o Armas de mujer? Al igual, la cruda realidad de un ‘sexo débil’ que resulta ser el más fuerte.

Jordi Pardo Pastor