Ensayos y ediciones

por Jordi Pardo Pastor

 

Novalis, Himnos a la noche. Cánticos espirituales, trad. y notas Américo Ferrari y Fernando Montes, Círculo de Lectores, Barcelona, 2001, 201 páginas

 

Eduardo Gil Bera, Baroja o el miedo, Península, Barcelona, 2001, 445 páginas

 

Luis Vélez de Guevara, La serrana de la Vera, introducción y notas de Piedad Bolaños, Castalia, Madrid, 259, 2001, 340 páginas

 

Jorge Luis Borges, Arte poética, Crítica, Barcelona, 2001, 160 páginas

 

Rafael Cano Aguilar, Introducción al análisis filológico, Castalia, Madrid, 2001, 208 páginas

 

 

 

 

 

 

Novalis, Himnos a la noche. Cánticos espirituales, trad. y notas Américo Ferrari y Fernando Montes, Círculo de Lectores, Barcelona, 2001, 201 páginas.

 

Cumplidos doscientos años de su muerte, Friederich von Hardenberg, conocido con el pseudónimo de Novalis, está considerado el ‘Romántico’ por antonomasia, pese a haber muerto antes de cumplir los treinta años: soñador cándido y espiritual, dotado de una sensibilidad a flor de piel que le lleva a la búsqueda de la belleza más extrema, y maldito por la muerte de su jovencísima novia a los quince años. Mediante su denominado Texte zum Denke, particular visión de Novalis sobre la escritura, va más allá de un mero dibujo de sus representaciones poética, en ocasiones contradictorias, ora cargadas de misticismo. Novalis es un poeta disciplinado, que se sustenta en el pensamiento ilustrado, y que interpela a lo irracional, a la experiencia personal del ser, del ‘yo’. Américo Ferrari, con esta nueva edición de los Himnos a la noche y los Cánticos espirituales (que mejora sus anteriores ediciones publicadas en Seix Barral –1975– y Pre-Textos –1995–), nos presenta el programa poético que representaba los anhelos de este gran Romántico. En cierto modo, los Himnos se hallan inspirados en las formas más tradicionales del culto religioso: los versos y las palabras fluyen como una configuración acústica de las ideas. Esta compilación de poemas es fruto de la muerte de Sophie, proporcionándonos una nueva realidad palpable, que trasciende de lo finito a lo infinito, simbolizado ello en la antítesis del día y la noche. Los Cánticos junto con los Himno, representan una meditada escritura que refleja un marcado fervor religioso y que se relacionan entre ellos mediante densas metáforas lingüísticas. Leer a Novalis es apreciar la libertad, el poder, el misticismo del gran Romanticismo alemán, que con Novalis tiene al mejor exponente de sus preceptivas. Ciertamente, siempre nos quedará la ‘flor azul’ de Novalis.

 

 

 

Eduardo Gil Bera, Baroja o el miedo, Península, Barcelona, 2001, 445 páginas.

 

Bajo el subtítulo, de regusto anglosajón, ‘Biografía no autorizada’, Eduardo Gil Bera nos presenta una nueva visión de la vida de don Pío, que tiene la intención de resultar provocativa y provocadora, aunque más bien resulta una visión ‘enfurruñada’. Gil Bera reprocha en su biografía ¿hostil? que Baroja engañe en sus memorias, el hecho de haber sacrificado todo para construir un personaje llamado Baroja, y ser un cobarde. Para Gil Bera el miedo de Baroja se destila frente a las mujeres y en los compromisos políticos, o mejor dicho, en la ausencia de ellos. Del mismo modo, no falta el temor a la enfermedad e, incluso, a las relaciones humanas. Las hostilidades de Gil Bera para con don Pío, sin embargo, dan de lleno alguna que otra vez, aunque éstas resultan pocas. No obstante, es de cierto mal gusto implicar al sobrino de Pío Barajo, Julio Caro Baroja, en los disparates que también brotan de la pluma del autor de este Baroja y el miedo. Con todo, es incluso preferible leer que los personajes de Baroja se hallan sumisos al «desaliento previo a cualquier pericia» que algunas de las cosas que nos narra del autor de La Busca o de sus relaciones con el mundo exterior. De nuevo una ocasión perdida, puesto que Gil Bera, aun y alcanzar una cierta soltura que aprende del caído, no da de sí para escribir dicha biografía que subtitula, trivialmente, como de ‘no autorizada’. En fin... Una biografía más en la historia literaria de Pío Baroja, hombre que ha estado rodeado de ellas (como las de Miguel Pérez Ferrero, Sebastián Juan Arbó y Luis Sánchez Granjel, los hermanos Caro Baroja, y Domingo Benaudalla), pese a las pocas cosas que le sucedieron en su vida.

 

 

 

Luis Vélez de Guevara, La serrana de la Vera, introducción y notas de Piedad Bolaños, Castalia, Madrid, 259, 2001, 340 páginas.

 

Pilar Bolaños, Doctora en Filología Española y profesora titular del Departamento de Literatura Española de la Universidad de Sevilla, nos presenta esta nueva edición de La serrana de la Vera de Luis Vélez de Guevara, obra que en nuestro mercado editorial escasea en ediciones y estudios críticos. Este nuevo estudio sobre Vélez de Guevara contribuye al panorama del momento sobre la figura de este representante de nuestro Siglo de Oro español, coetáneo de Lope de Vega, y que aún está más que para estudiar. Dicha comedia versa sobre un tema que proviene de la tradición medieval y que permanece en la memoria del pueblo: Gila es una auténtica mujer campesina que defiende su integridad como fémina en la edad Barroca, mostrándonos, pues, todas las inquietudes que la acongojan. No obstante, oprimida o no, Luis Vélez de Guevara nos muestra una mujer que raya el límite de lo femenino y lo masculino, no cumpliendo, pues, los cánones de su rol. Bolaños Donoso sigue para realizar su edición el manuscrito de 1613 rubricado en Valladolid y que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. Esta es una obra que plasma a la perfección las cláusulas y particularidades de nuestro teatro español del Siglo de Oro, una joya que debe recomendarse a todos aquellos aficionados a la buena Literatura y a época tan versátil.

 

 

 

Jorge Luis Borges, Arte poética, Crítica, Barcelona, 2001, 160 páginas.

 

La editorial Crítica nos presenta aquí, en este Arte poética, un Borges no escrito: estamos frente a seis conferencias que giran en torno a la poesía y el arte poético y que fueron dictadas en la Universidad de Harvard en 1967. De esta suerte, las conferencias están vertidas en lengua inglesa, y se nos presentan magistralmente traducidas al castellano por Justo Navarro. En estas conversaciones con Borges se nos habla, mediante una perfectísima retórica, de lo más importante: de la Literatura, de lo leído, de lo escrito. Borges equipara en sus mientes la filosofía y la Literatura, ofreciéndonos un territorio del conocimiento humano que parte del Fedro platónico. Para Borges la lectura se transforma en un acto teológico, donde el anhelado ascensus del hombre hacia Dios se produce mediante la lectura, y ese Dios no es otro que el mundo literario. Así pues, la fascinación por la lectura trasciende como el único lugar sagrado para el ser humano. Todo se mezcla, todo se fusiona en este ideario borgiano que retrata la Literatura: la Historia de la filosofía, el Romanticismo de Novalis, las Sagradas Escrituras... todo ello superpuesto bajo el prisma de un avezado lector, que nos presenta una Literatura hecha de la escritura y de la reflexión epistemológica que de ella surge.

 

 

 

Rafael Cano Aguilar, Introducción al análisis filológico, Castalia, Madrid, 2001, 208 páginas

 

Rafael Cano Aguilar, catedrático de Lengua Española en la Universidad de Sevilla, antiguo profesor de la Universidad Complutense donde fue discípulo de Rafael Lapesa, director de la revista Philologia Hispalensis en la misma Universidad de Sevilla y Secretario de la Asociación de Historia de la Lengua nos presenta su última obra, libro que por las empresas realizadas por su autor adquiere un tono más que dogmático.

Tomando como punto de partida el análisis lingüístico desde su perspectiva histórica, transmitido de profesor a alumno cuenta a partir de estos momentos, a partir de esta obra del profesor Cano, de una publicación que ayudará a todos aquellos que se arrimen a sus páginas. Dicho ensayo está dividido en siete apartados que versan desde una perspectiva de la Filología como herramienta o ciencia del texto basándose en la constitución histórica del quehacer filológico, pasando por los textos medievales (glosas, documentos notariales), poéticos, textos en prosa, la constitución del español clásico, hasta la constitución del Diccionario de Autoridades. Todos los apartados enumerados se analizan desde el punto de vista fónico, morfosintáctico, léxico... detallando los rasgos que caracterizan al español en cada momento de su evolución histórica. No obstante, Cano no se limita a presentarnos unos datos acumulables, sino que penetra en la estructura de cada uno de los textos mostrándonos toda la riqueza que cada uno de ellos contiene. En definitiva, un libro obligado para todos los universitarios y curiosos en el tema en general.