Literatura actual

 

 

 

Eduardo Chamorro, Juan Benet y el aliento del espíritu sobre las aguas, Muchnik  2001, 239 páginas 

 

Arturo Pérez Reverte, La Reina del Sur, Alfaguara, Madrid, 2002, xxx páginas

 

Javier Cercas, Soldados de Salamina, Tusquets Editores, Barcelona, 2001, 209 páginas

 

 Francisco Umbral, Cela: un cadáver exquisito, Planeta, Barcelona, 160 páginas

 

Jordi Pardo Pastor, Del Hades y de otros sueños, Literweb, 2002, 34 páginas

 

 

 

 

 

 

 

Eduardo Chamorro, Juan Benet y el aliento del espíritu sobre las aguas, Muchnik  2001, 239 páginas

 

Hace ya más de seis años de la muerte de don Juan Benet (1927-1993), pese a que su sombra sigue entre nosotros, sumiéndonos en aquella oscuridad en la que nos hundimos tras su desaparición. Eduardo Chamorro, amigo personal de don Juan, compartió con él gran cantidad de experiencias y un sinnúmero de peripecias en el Madrid literario de los años 70. Gracias a ello, Chamorro nos obsequia con un volumen que se presenta a caballo entre un libro de memorias y un ensayo sobre la narrativa de Benet. Con todo, estamos ante un retrato certero y fidedigno de lo que fue o llegó a ser Juan Benet, en el que desfilan nombres como Antonio Martínez Sarrión, Juan García Hortelano, Alberto Oliart, Javier Pradera, Vicente Molina Foix, Javier Marías, Álvaro Pombo, Rosa Montero, Rosa Regàs o Jaime Salinas.

Para algunos la obra y la figura de don Juan Benet ha sido polémica, pese a que para todos la importancia de su obra literaria es indiscutible, siendo ya, a estas alturas, un clásico de las letras hispánicas contemporáneas. No todos los que han tratado la figura de Juan Benet –piénsese, a modo de ejemplo, en Una caña que piensa de Andrés Trapiello; o en el Diccionario de Literatura de Francisco Umbral– del mismo modo. No obstante, Juan Benet y el aliento del espíritu sobre las aguas es un ¿justa? lectura de lo que fue la vida de don Juan y de lo que resultó su obra literaria hasta el momento. De esta suerte, no podemos llegar a un acuerdo sobre la obra de Juan Benet: para algunos es un inexcusable punto de referencia, mientras que otros cuestionan su interés. En definitiva, una nueva obra que engrosará la polémica en torno a la figura de Juan Benet, aunque, eso sí, una obra que, más que fidedigna, nos presenta a un Benet por pocos conocido.

 

Jordi Pardo Pastor

 

 

 

 

Arturo Pérez Reverte, La Reina del Sur, Alfaguara, Madrid, 2002, xxx páginas

 

Esta nueva novela de Arturo Pérez Reverte no es, como en otras ocasiones, una aventura en la que se inicia la búsqueda de un tesoro, la búsqueda de un libro, la búsqueda de un asesino... No, esta vez, se busca, eso sí, pero es algo más etéreo: se busca a una mujer. Pero esa mujer no es como las otras o, en cierto modo, no es como la podríamos imaginar en un primer momento. Teresa es una mujer cero, tabula rasa, novia de un traficante a quien la vida la empuja, de forma paradójica, hacia arriba cada vez que recibe un palo, un golpe, una desgracia. Aunque no todo es bueno, cierto es que en ese ascensus va perdiendo cosas que jamás volverá a encontrarse en la vida. La novela se nos presenta desde dos planos: una crónica periodística que es puro pretexto, templada con la vida de Teresa que se entremezcla con la actualidad más acuciante y con temas tan candentes como el del Peñón de Gibraltar, los narcotraficantes, las cantinas de maleantes, Sinaloa, Culicán. Pero, lo que da, realmente, pie a la historia es la vida de Teresa, la pérdida de la inocencia, el viaje hacia la depravación del personaje.

La Reina del Sur está llena de personajes reales como el antiguo delegado de gobierno de Melilla, Manuel Céspedes, los escritores Manuel Rivas y Elmer Mendoza que sirven para realzar la verosimilitud que Pérez Reverte intenta fraguar en esta su última novela. Del mismo modo, el espacio también está al servicio de la verosimilitud aristotélica, dándole a la obra un tono, a su vez, épico, dramático, trágico y, sobre todo, con atinados elementos narrativos que llevan, como ya es habitual en Pérez reverte, a la perfección novelística. En resumen, una novela que tiene mucho que ver con las anteriores del mismo autor, pero que se erige con una renovada frescura.

 

Jordi Pardo Pastor

 

 

 

Javier Cercas, Soldados de Salamina, Tusquets Editores, Barcelona, 2001, 209 páginas

 

Esta es la novela que ha encumbrado a Javier Cercas, profesor de literatura en la Universidad de Gerona, además de escritor. La novela se centra en la figura de Rafael Sánchez Mazas, un escritor semiolvidado y principal ideólogo de la Falange Española, y la historia que nos cuenta es la de cómo escapó de su fusilamiento. Nos situamos en Cataluña: las tropas republicanas se retiran. Rafael Sánchez se halla en Barcelona, prisionero, y esperando que se cumpla un fusilamiento colectivo, del que, finalmente, consigue escapar. Los milicianos salen en su busca, pues es una de las figuras más importantes que tenían encarceladas, con todo, un miliciano encontrará a Rafael y le perdonará la vida. Rafael Sánchez acabará salvando su vida, aunque siempre recordará a aquel miliciano que le salvó, aquel miliciano que le encañonó y decidió perdonarle la vida. Estamos ante un Javier Cercas que nutre al personaje de su propio ser, hecho que se convierte en uno de los mejores hallazgos de la novela.

Jordi Pardo Pastor

 

 

 

 

Francisco Umbral, Cela: un cadáver exquisito, Planeta, Barcelona, 160 páginas

 

Es, simplemente, remarcable que Francisco Umbral haya sido el primero en escribir unas memorias de don Camilo. Repito, es, simplemente, remarcable. Que sea Umbral el primero se debe, a mi entender, por la voracidad de figurar en la palestra que este Premio Cervantes alberga. Recordemos, sin ir más lejos, esa frase mítica con que aún se parodia a don Francisco: «Yo, aquí, he venido a hablar de mi libro...».

Sin más dilación, presentar este ‘cadáver exquisito’ umbraliano en el que, repitiendo a los grandes críticos del momento, se destila una acerba bilis en lo que, por parte de Camilo José Cela, no era más que ternura. Como afirma Joaquín Marco, estamos ante un canto al amigo: «Se me ha muerto el profesor de energía. Antes había tenido otros pero ya no tendré más. Un profesor de energía es un verdadero padre. Camilo José fue el padrote ilustrado y veraz de mis penúltimos y mejores tiempos literarios». Aunque, con todo, bien podría ser un libro de homenaje del discípulo ‘díscolo’. Sea como sea, sí debemos remarcar que el autor mezcla vida y obra, es decir, el ensayo se torna en un cúmulo de anécdotas en el momento en que se quiere plasmar la vida de don Camilo, mientras que cuando se quiere profundizar en su obra se recurre a lo otro. Cela y Umbral, indisociablemente juntos.

Umbral conoció a Cela en el año 1965: los presentó José García Nieto, de quien se realiza un impecable retrato. Menciona el autor, tan sólo a unos amigos como Alonso Zamora Vicente, sin escatimar en invectivas contra directores y miembros de la RAE que le vetaron. De la mejor etapa de Cela, el período mallorquín, ni se habla, se borra de un plumazo... Francisco Umbral nos presenta a un Cela intimista, criticando los ambientes que eligió al final de su vida, sin dejar de hurgar en sus dos matrimonios (aunque título tan provocativo, como «censor y delator», nos deja más bien fríos: no hay nada remarcable, nada que no se supiera ya). En resumen, una obra necesaria para estudiar la obra de Umbral, aunque no tanto para llegar a entender la personalidad y la obra de Cela. A mi parecer, esta obra, aunque Umbral afirme que no entrega a su Cela, es, más bien, una visión humana (con todas las debilidades que este ser entraña) ya no de Cela, sino del propio Umbral, pues sus propias palabras delatan a su persona.

 

Jordi Pardo Pastor

 

 

 

Jordi Pardo Pastor, Del Hades y otros sueños, Literweb, 2002, 34 páginas,

http://www.iespana.es/literweb/biblioteca.htm

 

DE AMOR E DE SOMBRAS: PRELÚDIO À UMA CATARSE DO VAZIO

 

‘Del Hades y otros Sueños’ é uma obra de natureza bastante diversa: vazada em linguagem conceptual, expressa uma série de reflexões e máximas íntimas aparentemente coerentes mas ausentes de sentido imediato. 

A violência individual e o “irracionalismo” em autores de linhagem romântica...”Deixaria de ser azul a pupila de tua rima? Deixariam de voar as malditas golondrinas?... Traduzem um olhar, uma evocação interior, um resgate, uma intensificação do presente. O autor nos convida a uma viagem: “Penetra a lenda do tempo. Descobre o sentido do verso.”

Ao mesmo tempo em que demonstra a inutilidade de tal ação: “...Não há caminhar no andar diário, tudo termina como começou...”  Deste caminhar diário ainda afirma: “...Há que se conquistar a desesperação...”  A trama de contradições parece se basear em uma redução ao absurdo, à negação aparente dos elementos binários, posto que “...a lenda do tempo é o amar e o perecer...”  Eros e Tanatos são os elementos  da pulsão vital, é o discurso amoroso que nega ao mesmo tempo qualquer tipo de discurso amoroso, que recusa qualquer forma de redenção, embora implicitamente a reclame: “...Exijo a iluminação tão esperada que deram seus olhos a minha rebeldia...concede a minhas pupilas o  azul do sonho...”

O ‘Hades’ remete igualmente à descida ao Averno de Orfeu, e suas constantes referências nos versos sugerem uma viagem sem volta, a errância pelo subterrâneo. Nele, encontramos sombras indistintas da unidade perdida, algo que não existe mais, que já se perdeu. A saída do Averno assinalada por boa parte da literatura moderna, principalmente pelo surrealismo, está em Eros, na reintegração amorosa, contra quem o autor parece se posicionar, a não ser que vislumbremos em suas palavras um eco Camiliano: ...”Amor de salvação, em muitos casos obscuros, é o amor que excrucia e desonra... Importunava-me o anjo. Eu queria então uma orgia infernal. Queria arder e palpitar no deleite sequioso, que zomba dos deveres, e insulta o espantalho da moral, impassível carrasco das organizações ardentes.”

Para não deixar dúvidas quanto a isto, proclama-se o anti-herói por excelência ...”...Eu sou o Diabo...” e nas sombras de seus versos devaneamos por um eterno presente que não pretende chegar a lugar algum, mas apenas denunciar ...”o vazio que emana de meus versos...”  Penetrar a poesia de Jordi Pardo é possuir a solidão autêntica, a solidão doente ...”Que quereis saber do Nada?”

A repetida ênfase no sentido da visão, “...Meus olhos são radiografias de um  azul continuo...meus olhos são radiografias de um escuro azul de morto, as lanternas do sentido perdidas no tempo...Quero estar cego!” Interpreta uma irrefutável preocupação anímica, a saudade do sonho, o horror do sonhado: “...anhelos, terrores...” que criam em nós a sensação de catarse, nos emotivam e também criam reflexões profundas sobre o existir, embora o problema verdadeiramente filosófico seja o julgar se a vida merece ou não ser vivida, e de resto, se o mundo tem três dimensões, se o espírito tem nove ou doze categorias, são apenas jogos; primeiro é necessário responder, ou seja, para uma questão verdadeiramente existencial não há escapatória e para uma verdadeira poética também não.

“...Sonhar sem querer ser sonhado. Amar sem amor, sem querer ser amado.”

‘Del Hades y de otros Sueños’ é um resgate anímico, é a viagem solitária e inútil do Poeta em busca não do sempre idealizado, mas das sombras do real, a catarse do vazio.

 

Ciléa Dourado